Fases tácticas: Entendiendo el fútbol

Es importante transmitir el conocimiento del juego desde las bases. Ya en el inicio del proceso formativo de un deportista nos debemos asegurar que comprendan los principios generales para desenvolverse de la manera más eficaz posible para resolver las distintas situaciones que puedan presentarse en el transcurso del partido.

Empezaré por definir deporte: Se considera deporte a toda aquella actividad que, por lo general, está asociada a la competencia regida por reglas preestablecidas y aceptadas universalmente, además de estar institucionalizadas, ya sea en asociaciones o federaciones.

El Fútbol es una actividad deportiva de equipo o conjunto de gran participación (equipos conformados por 11 jugadores), de cooperación-oposición interactuando dentro de un terreno de juego en común(ayudar a los compañeros de equipo en la construcción del juego asociado para finalizar en la meta contraria y contrarrestar las intenciones del rival oponiéndose a su progresión en el campo de juego y defensa del arco propio), abierto o acíclico (acciones que no responden a un patrón de movimiento repetitivo, sino que se compone de diversos gestos: aceleraciones, saltos, remates, desaceleraciones, giros, caídas, entre otros), de gran incertidumbre (sucesión de situaciones aleatorias dependientes de muchos factores: adversarios, compañeros, pelota, clima, terreno de juego, etc.), con preponderancia táctica (es fundamental la correcta percepción y toma de decisiones. Pero esto no significa que el aspecto condicional y el técnico no sean importantes) y, desde el punto de vista fisiológico, aeróbico-anaeróbico alternado (es decir, que hay intervención de los tres sistemas energéticos. Cabe mencionar que el sistema ATP-CP es determinante para las situaciones definitorias, como los remates a gol, sprints, saltos y luchas por la obtención de la pelota, pero debe apoyarse en un óptimo desarrollo de la glucólisis anaeróbica, para repetir acciones de alta intensidad sin perder eficacia, y un elevado funcionamiento del sistema oxidativo para soportar la fatiga durante los noventa minutos, o el tiempo de duración del partido que varía de acuerdo a la categoría o edad de los participantes).

Las fases tácticas del fútbol

El fútbol, al igual que los demás deportes de situación, contiene distintas fases, pero que son indivisibles. Las fases ofensiva y defensiva junto a sus respectivas transiciones (de ataque a defensa y de defensa a ataque) se suceden una tras otra. Cuando un equipo tiene la posesión del balón se encuentra en fase ofensiva, cuando la pierde pasa a la transición ataque-defensa para situarse en la fase defensiva y, al recuperarla, realiza la transición defensa-ataque. Si uno de los dos equipos está en una fase, el otro estará en la fase contraria. Entonces cuando un equipo esté en fase ofensiva, su rival se encuentra en fase defensiva, y a la transición defensa-ataque de uno le corresponde la de ataque-defensa por parte del otro.

Hecha la mención sobre las características del fútbol, pasaré a los aspectos más relacionados con la práctica. Con los niños nos inclinamos a desarrollar, en principio, los gestos que implican el dominio del elemento, por lo tanto aquellos necesarios para llevar a cabo la fase ofensiva (conducción, remate, pase, recepción, gambeta). Esto se debe a una necesidad de priorizar el gusto por el juego respondiendo a las características psicológicas y, también, físicas del niño.

Si se trata de niños de edad pre-escolar (4-5 años) se debería comenzar el proceso de enseñanza-aprendizaje con la conducción del balón. El motivo de esto es debido al egocentrismo que caracteriza a este grupo etario. Seguimos con el golpeo con el pie y el remate. El pase y la recepción se irán trabajando a medida que el niño vaya mejorando la sociabilización. Tengamos en cuenta que en estas edades, asisten a establecimientos educativos dónde comparten actividades con otros, por lo tanto en nuestras sesiones de fútbol también debemos ir apoyando la tarea de cooperación y el poder compartir con los demás.

Cuando se produce el ingreso a la escolaridad primaria (6-7 años) los niños ya pueden compartir con los demás sin inconvenientes, entonces el pase y la recepción adquieren una mayor importancia. La capacidad de quite y otras técnicas defensivas se empezarán a desarrollar a los 8-9 años de edad, pero con mayor acento a partir de los 10-11 años y se intensificarán a partir de los 12-13 años. Estas técnicas requieren de características psicológicas y físicas que los niños más pequeños carecen, como altas dosis de agresividad y fortaleza física, que serán posibles con el incremento de los niveles de testosterona.

De todas maneras, no es el propósito de este artículo ahondar acerca de la organización de las tareas y tipos de actividades a realizar con infantiles y juveniles. (Para mayor información sobre estos temas, referirse al libro “Fútbol-Proceso de enseñanza-aprendizaje en entrenamiento físico, técnico-tácticomoderno infanto-juvenil”, publicado en la página web www.bubok.com.ar, donde se puede visualizar en forma gratuita el inicio del proceso formativo con niños).

Aquí, simplemente, quisiera marcar algunas pautas que le permitan al niño adquirir gradualmente nociones para desenvolverse de la mejor manera en un partido, tanto cuando él o un compañero se encuentra en posesión del balón como cuando deba asumir funciones defensivas. Se podrá observar que las mismas no son privativas del fútbol, sino que también son aplicativas a otros deportes de conjunto.

Quisiera aclarar que estas pautas se realizan cuando la competencia empieza a ocupar un lugar más importante como medio de la formación. Con esto me refiero, en mi opinión, que no haría falta estas indicaciones a edades de 4-5 años. A estas edades deberíamos dejarlos que disfruten y experimenten con el elemento, más aún cuando la competencia no sería el medio principal para desarrollar sus habilidades.

Aumentar las posibilidades de éxito en el ataque o fase ofensiva

En primer término voy a mencionar indicaciones correspondientes para aumentar las posibilidades de éxito en el ATAQUE o FASE OFENSIVA.

Como mejorar la fase ofensiva en el fútbol

  • Adoptar una posición corporal que permita tener dentro del campo visual la pelota, adversarios, compañeros, arcos y demás referencias del campo. (Orientación corporal)
  • Los compañeros del poseedor de la pelota deben ofrecerle ayudas permanentes creando líneas de pase mediante desmarques de apoyo o de ruptura. Un jugador en movimiento es más fácilmente de divisar. (Movilidad)
  • El poseedor de la pelota debe jugar con la “cabeza levantada” de manera que pueda percibir los movimientos de los oponentes y del compañero mejor ubicado.
  • Un pase preciso es más rápido y eficaz entrañando mayor peligrosidad para el arco contrario que una conducción o gambeta innecesaria.
  • Progresar a través del campo de juego de la manera más vertical o directa posible. (Profundidad ofensiva)
  • Desplegarse en el ataque. “Abrir” la cancha dificulta la defensa del rival. (Amplitud)
  • Buscar superioridades numéricas para desbordar la defensa adversaria. (Sobreposición)
  • Ser ágil para “perder” la marca. El atacante es quien tiene la iniciativa, debe saber aprovechar esas décimas de ventaja, para sacarle un par de metros de distancia que pueden resultar determinantes. A veces, obtener una superioridad territorial puede ser decisivo ante una situación de inferioridad numérica.
  • Acelerar el ataque si la defensa oponente está desorganizada o retardarlo en caso que el rival haya alcanzado el posicionamiento defensivo apropiado gracias a una eficaz transición ataque-defensa. (Velocidad y ritmo de juego. Temporización ofensiva)
  • Cuidar la pelota, no “dividirla”. Mantener la posesión del balón me permitirá controlar el juego.
  • Sacar la pelota del sector densificado de jugadores contrarios (zona activa) para poder llegar a la meta del rival con menor oposición. Explotar las zonas pasivas, aquellas más alejadas del foco del balón, aprovechando los espacios libres dejados por la defensa rival. (Cambios de orientación)
  • Fabricar espacios libres para que un compañero lo ocupe y pueda aprovecharlo al recibir el pase en dicho lugar. (Aprovechamiento de espacios libres)
  • Tener paciencia si el rival se posiciona muy cerca de su área penal. En ocasiones jugar hacia atrás puede resultar efectivo para que salgan algunos jugadores contrarios y, de esta manera, volver a progresar enfrentando a una defensa con menos integrantes, por haber dejado detrás de la línea de la pelota a aquellos que salieron.
  • Ocupar la cancha en forma equilibrada. Que no ocupen el mismo sector dos o más jugadores estorbándose o dejando descuidado otro sector, haciéndoles más fácil la tarea defensiva a los defensores y la salida en contraataque rival en caso de pérdida del balón, respectivamente. (Ocupación racional del terreno de juego)
  • Mientras se ataca se piensa en defender. Estar atento a los jugadores más avanzados del rival o posibles receptores en caso de perder la posesión. Los jugadores que tienen una misión más defensiva se pueden adelantar, pero estarán atentos, sin necesidad de hacer una marca estrecha, a aquellos adversarios que se encuentran más alejados del sector por el cual transcurre el juego. (Equilibrio ofensivo. Vigilancias ofensivas)

Indicaciones para la fase defensiva

En cuanto a lo concerniente a la FASE DEFENSIVA, las indicaciones son las siguientes:

Realizar correctamente la fase defensiva en el fútbol

  • Siempre procurar interponerse entre el atacante y nuestro arco. Dificultarle la visión del arco.
  • Impedir la progresión hacia nuestro arco. Obligarlo a que tenga que realizar el camino más largo.
  • Marcar al rival que sea más peligroso, o sea el que se va al arco con la pelota. Si un defensor fue desbordado, un compañero debe “soltar” su marca para intentar detener al atacante en posesión del balón, porque es el que tiene mayores posibilidades de marcar el gol. No sirve de nada que mi marcado no la toque, si quien va a hacer daño es otro.
  • No pararse con los pies en la misma línea. Colocarse de una manera que obligue al atacante conducir o pasar por el lugar más conveniente para los fines defensivos. Puede ser contra las líneas de banda o de meta donde tendrá menos espacio, o hacia el sector donde tendré la ayuda de un compañero. (Orientación corporal)
  • Cerrar líneas de pase. Disuadir al poseedor de la pelota de realizar un pase al compañero.
  • Ofrecer ayudas permanentes al compañero que enfrenta al atacante mediante coberturas y permutas.
  • Buscar no quedar en inferioridad numérica.
  • No apresurarse en ir al quite o anticipo si no se está seguro que se va a ganar la posesión.
  • Retardar la acción ofensiva rival en caso de encontrarse en situación desventajosa, para darle tiempo a la llegada de algún compañero o forzar la pérdida de la pelota al atacante. (Temporización defensiva)
  • No jugar en línea porque existe la posibilidad de que el rival supere con un solo pase o una conducción el último escollo camino hacia el arquero. La última línea defensiva debe pararse en forma escalonada, de manera que el ataque rival tenga que superar más de una línea.
  • Mantenerse juntos para defender. Formar un bloque compacto entre compañeros de una misma línea y con los de las otras líneas. Las distancias entre compañeros de la última línea debe ser aprox. de 10-12 mts. y entre distintas líneas de 10-15 mts., aunque estas dependerán del posicionamiento defensivo a adoptar. (Equilibrio defensivo)
  • Estar atento a los rivales fuera del foco del balón o zona activa. No hace falta marcarlos de cerca porque al estar lejos de la zona donde está la pelota le daría tiempo al defensor a llegar, pero si hay que estar preparado para intervenir sobre ellos. (Vigilancias defensivas)
  • Mantener una correcta posición para defender el arco propio. Cuando se defiende es vital no quedar en inferioridad numérica (como ya se mencionó), como también lo es no quedar en inferioridad territorial. En contadas ocasiones un atacante termina anotando el gol, a pesar de haber mayor cantidad de defensores, debido a que estos no estaban ubicados de manera idónea para impedir el libre movimiento del goleador.
  • Actuar con velocidad defensiva. Llegar al foco del balón o zona activa mediante basculaciones horizontales y verticales. Las primeras en el caso de cambios de orientación del ataque rival y las últimas en las progresiones o regresiones del balón.
  • Es importante inculcar agresividad (no confundir con violencia) en la marcación del atacante. Presionar, disminuir el espacio de maniobra y el tiempo para resolver, no dejar pensar al adversario en posesión del balón. Nunca dar por perdida una pelota. Aunque no se llegue a quitársela al rival, se puede forzar el error en un pase o remate al arco simplemente haciéndole sentir la presencia cercana; esto hará que se apure facilitando la acción defensiva de otro defensor o del arquero. (Intensidad defensiva)
  • Defender pensando en el ataque. Antes de obtener la posesión, ya tengo en vista que se realizará en el posterior ataque.

Cómo hacer que las transiciones sean más eficaces

También se pueden marcar pautas para que las TRANSICIONES sean más eficaces.

Las transiciones en el fútbol

  • Procurar desplegarse (en las transiciones defensa-ataque) o replegarse (en las de ataque-defensa) con rapidez ejecutando contraataques con pocos pases para no darle tiempo a la defensa contraria a organizarse o para alcanzar un posicionamiento defensivo que impida en primer lugar la progresión y en última instancia la finalización, respectivamente. Lograr el cambio de mentalidad defensiva-destructiva a ofensiva-constructiva o viceversa con gran velocidad (más allá de física, como lo dice la palabra, velocidad mental).
  • Cuando se pierde la posesión, el jugador más próximo debe ir a la marca del adversario que tiene la pelota, con el fin de arrebatársela o retrasar la salida del contraataque rival permitiendo el repliegue de su equipo hacia el posicionamiento preestablecido.
  • Cuando se recupera la posesión, los jugadores encargados de realizar el contraataque deben desmarcarse en apoyo, el encargado de organizarlo, y en ruptura, el o los encargados de finalizarlo.
17 de enero de 2017

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